miércoles, 8 de febrero de 2006

camino del sur

Pucón es uno de los tres focos turísticos más importantes del verano chileno. Si Viña del Mar y La Serena disfrutan de las posibilidades que ofrece la costa y sus playas, Pucón es la capital de la aventura y las actividades al aire libre en Chile. La verdad es que es un sitio –como dicen los chilenos- muy ‘wico’ (pijo) donde algunas que yo me sé estarían divinas aquí… Intuyo, pues no prolongué mis paseos más allá de la una de la madrugada, que el ambiente nocturno a base de discotecas es bastante interesante. Pasear por Pucón implica un riesgo pues las calles están abarrotadas de personas que desfilan decididas hacia o de la playa, donde se amontona un gentío extraordinario. La oferta permite actividades como rafting, kayak, canopy, rutas a caballo, senderismo… Pero sin lugar a dudas la actividad estrella es la ascensión al volcán Villarrica que en ésta época veraniega cuanta con nieve en los últimos 500 de sus 2800 metros. En invierno el volcán, activo y humeante durante todo el año, cuanta con una estación de esquí. Pucón está situado en la orilla del Lago Villarrica, lo que posibilita además de bañarse en playas de arena negra, un gran número de actividades náuticas como el esquí acuático, motos, buceo, vela… Para completar las posibilidades de Pucón y pueblos de alrededor, varios parques naturales posibilitan el acceso a interesantes paisajes de lagos y montañas.

Pucon-panoramica

Por todo eso me vine hasta aquí. Por fin camino del sur, de la Patagonia y la Tierra de Fuego. Pero antes de llegar a Pucón, me detuve por un día en Talca donde visité a Juan, un cura toledano (de Villacañas) que lleva 36 años en la ciudad. Un cura amigo de mi hermano Javi, me recomendó visitarle y de paso hablar también con quien fue Presidente de la Conferencia Episcopal Chilena en gran parte de la época de Pinochet. Ambos trabajaron duro en defensa de los derechos humanos durante la dictadura y aunque no pude hablar con don Carlos, el testimonio de Juan me permitió valorar su compromiso y trabajo también en la capacitación del campesinado chileno durante la reforma agraria de finales de los años sesenta y comienzo de los setenta.

Juan-en-Talca

De la mano de Juan conocí una ciudad discreta que vive fundamentalmente de la agroindustria. Amablemente me dio alojamiento en su casa y también me alimentó estupendamente. Aunque a la cena llegué castigado por un previo e inesperado dolor de estómago que me obligó a evacuar, no pude resistirme a probar la cena que Juan me tenía preparada a base de almejas chilenas, carne de cerdo y un estupendo vino de la zona. Dejé para el día siguiente el ayuno aunque cuando vi el desayuno, lo pospuse para mejor ocasión pues cómo resistirme a un pan tostado con aceite de oliva macerado con ajo y –novedad- pimentón. Y tras agradecerle a Juan su atención me dispuse a afrontar un viaje de seis horas en un bus sin baño y con el miedo en el estómago.
Llegué a Temuco sin novedad y aproveché para dar una vuelta por una ciudad donde su único atractivo reside en la presencia del pueblo indígena mapuche. La verdad es que la presencia es más discreta de lo que yo esperaba. Fui a la Casa de la Mujer Mapuche y allí estuve hablando durante más de una hora con la única persona que había, un hombre. Me estuvo contando de la historia de su pueblo, de los problemas presentes y las esperanzas futuras de un pueblo en que afortunadamente los más jóvenes son los que están luchando por mantener su identidad cultural como pueblo.
Apenas a una hora de Temuco, está Pucón donde llegué el sábado. Me costó algo encontrar un sitio donde dormir. Al tercer intento, fui a parar a un hospedaje donde me dieron una cama en una habitación para tres. La casa tenía la posibilidad de cocinar lo que me vino bien para ahorrar algo de dinero en un sitio demasiado caro para mi bolsillo mochilero. El domingo me hice, para festejar la victoria del Atleti sobre el Barca, una tortilla de patata. ¡Qué poco me gustó! No sé si sería que tuve que hacerla con el único aceite que había en la casa de girasol o fui yo, el caso es que no la disfruté.

volcan-lago-villarrica

Mañana marcho de Pucón con la sensación de no haber aprovechado el tiempo. Entre causas ajenas a mi y decisiones erróneas, me voy sin haber disfrutado de las muchas posibilidades de este lugar. Espero aprender de los errores.

lago

No quisiera despedirme sin agradeceros esas palabras de ánimo que recibo de muchos de vosotros y que tanta ilusión me hace al saber que en esta aventura estoy tan bien acompañado. Ojala tuviera tiempo de contestar a todos como os merecéis. Espero lo entendáis.
Desde esta privilegiada habitación, diviso la grandeza del lago Villarrica.

habitación

Alguna pequeña embarcación con dificultad consigue aprovechar el escaso viento reinante. Sobre las dos camas los más de treinta kilos de mi mochila descansan esparcidos. En unos minutos marcho a reunirme con el Gerente del Hotel. Esta calma me desespera un poco. En fin, me imagino que serán exigencias de éste guión que me he confeccionado…

Pucón, a siete de febrero de 2006