jueves, 15 de junio de 2006

mundo guaraní (Paraguay)

El viaje
Si tuviera que describirlo lo haría destacando su discreción. Así es el Paraguay.

bandera

Un país de gente discreta, naturaleza discreta, presente discreto… lo único que se sale de madre es la belleza de sus mujeres, de cuerpos nada discretos.

paraguay 1

Asunción es una ciudad que a la luz del día se envenena a base de monóxido de carbono y de noche se entrega a los espíritus.
A pesar de que la población indígena no representa ni el 5% de la población, el guaraní, el idioma nativo, no solo convive en la actualidad con el castellano sino que es además el más usado. Paraguay representa una interesante mezcla de razas; autóctona, criolla y europea.

paraguay 2

La presencia colonial española es bastante evidente especialmente en la capital. Franciscanos y jesuitas también dejaron un importante legado en la arquitectura y la cultura, favoreciendo de esta manera una interesante mezcla de arte hispano-guaraní.

reducciones jesuíticas del Paraguay

Ciudad del Este, a menos de media hora de las cataratas del Iguazú, es territorio comanche. Es una ciudad donde la actividad comercial es espectacular a lo que contribuye su situación de ciudad frontera con Brasil y Argentina, que en muchos casos favorece el contrabando.
Paraguay, en medio de todos pero alejada de los circuitos turísticos.

Los asturianos
Hasta Resistencia llegaron muchos asturianos a buscarse la vida. Y lo hicieron subiendo contracorriente el Río Paraná desde Buenos Aires. Otros se bajaron antes, en Paraná. Y otros decidieron establecerse en la productiva pampa húmeda como en Junín, donde convivieron en pleno territorio de gauchos. En todos los casos aquellos hombres y mujeres dejaron muestras evidentes de su asturianía, huellas que hoy en día se recuperan a distintos ritmos y distintas ideas. La asturiania es hoy en día presa de (la evolución de) los tiempos.

centros

La decisión
Los que desde hace años me seguís, lo sabéis. Sabéis que me resistía a entregar mi casa a otros pero la posibilidad de que este viaje adquiera futuros (im-)previsibles en el tiempo y en los gastos, me han obligado a tomar la decisión de alquilarla. Dos jóvenes navarros ocuparán el espacio que acoge el reluciente suelo de mi parquet, dormirán en mi colchón de látex, cenarán sobre la mesa de mis grandes eventos, cocinarán con mis apreciados utensilios, se tumbarán sobre mi sofá… Dos jóvenes navarros vivirán en mi casa mientras yo voy de casa en casa.

Los tiempos
Me falta tiempo. Me falta tiempo para consolidar en el tiempo y en las formas mi viaje. Me falta tiempo para disfrutar del entorno. Me falta tiempo para descansar. Me falta tiempo para respirar y apreciar. Me falta tiempo para conocer más gente. Me falta tiempo para tomar la decisión drástica de dedicarme de una puta vez simplemente a viajar.

El momento
La luna llena iluminaba la carretera en medio de la oscuridad de la noche. Llevaba como cuatro horas de viaje, las mismas que llevaba leyendo ‘Mamá’, uno de esos relatos que a uno le hubiera gustado escribir. Hacía tiempo que no leía un libro con tanta pasión. Y es que la historia de una emigrante asturiana en Buenos Aires me fascinó (¡¡gracias Amanda!!). Pocos éramos los viajeros a bordo de la línea de buses Resistencia-Paraná. Junto a mí viajaban, al otro lado del pasillo, una pareja de chinos (de la China) con un bebé de apenas un par de meses. Después de darle de cenar, la madre se dispuso a dormirlo. Para ello alardeó de un amplio repertorio de canciones que supongo chinas. El silencio acompañó melódicamente aquellos susurros. La escena me cautivó. Cerré el libro sin soltar la página. Apagué la luz. Abatí el asiento, Me acurruqué. Y disfruté del momento. Pensé en la historia del libro, en mi viaje, en mi futuro y fue entonces cuando junto a una pareja de chinos (de la China) con un bebé de apenas un par de meses… tomé la decisión de a mi regreso, recuperar la historia de mi familia y como el autor de ‘Mamá’ entrevistar a sus protagonistas hasta poder recomponer mi propia historia, mi vida… a través de los que me la dieron.

En Buenos Aires a 15 de junio de 2006