viernes, 23 de junio de 2006

fútbol mundial en Argentina

caminito

El objetivo
Y por fin. Y por fin logré recorrer todos los centros asturianos. Los últimos Mar del Plata y Necochea. En términos casi generales, todas las entidades colaboraron al máximo conmigo. Algunas incluso se desvivieron por mí. Sin lugar a dudas, lo mejor otra vez fue la experiencia humana. Me hicieron sentirme como en casa, como en la tierrina.

centros asturianos

El fútbol
Un Mundial de Fútbol seguramente sea el mayor evento deportivo del mundo. Desata ilusiones, provoca alegrías, genera tristeza… El fútbol, nos adormece. En Argentina, todo se paraliza.

bombonera

La diferencia horaria provoca que los partidos sean en plena jornada laboral pero eso no impide que toda actividad pare. El fútbol se vive con auténtica pasión. Banderas argentinas en los coches, taxis, casas, bares, edificios… en la piel. Fútbol, fútbol en la piel.



El adiós
En unas horas dejaré atrás Argentina. El otro día me dijeron que la Argentina tiene muchísimas cualidades, pero que la que le faltaba era la de elegir a sus políticos. Desde fuera al menos, eso parece. Por aquí también dejo amistades. Amistades argentinas que me brindaron casa, cariño, abrazos, ánimos… Yo no olvido.

locos por el fútbol 2

Argentina es un país fantástico. Con gente y entornos diversos; ciudades coloniales, modernas, glaciares, desierto, altiplano, pampa húmeda, pampa seca, selva, valles… un lugar para visitar sin lugar a dudas… y más ahora en un periodo como este en que el cambio favorece a los países de la zona euro. Para alguien que venga un mes en plan vacaciones, aquí se convierte en el rey del mambo. Comer por 5€ un buen solomillo de carne argentina. Vinos de excelente calidad por 3€. Habitación doble en hotel de tres estrellas, 30€. Dos horas en un motel en cama de agua en buena compañía, no tiene precio.

locos por el fútbol 1

La necesidad
Es imposible. Imposible encontrar en estos países gel líquido para la ducha. Jamás vi una gama tan amplia en shampoo; para pelos grasos, para casposos, para cabellos lisos, para calvos... Yo con el champú de huevo estoy servido. Probé con la pastilla de jabón y no dio resultado. Se me iba para todos los lados. Demasiada escurridiza para mi cintura rígida. Entonces no me quedó más remedio que utilizar el shampoo como gel. Y así pasa, ahora mi cuerpo está regenerado, acondicionado, fortalecido contra la caída… a base de aminoácidos esenciales y vitaminas… y con efecto a mojado.

locos por el fútbol

El hombre
Con mis manos sostenía una de las suyas. La otra era de Osvaldo, su hijo. Estaba un tanto fría. ¿Y qué le dijeron sus padres don Vicente antes de subirse al barco? –le pregunté acercándome un poco a él. Me miró. Le miré. Agachó la cabeza y aunque quiso responderme no pudo contener la emoción. Hacía ochenta y tres años que aquel hombre había zarpado del puerto de Gijón hacia Buenos Aires. Su madre no se atrevió ir a despedirlo.
Esa pregunta maldita había roto una dinámica de respuestas en que los recuerdos de Vicente pudieron más que los desvaríos de su cabeza. ¿Sería verdad que mi habla le resultó familiar, que las referencias a su tierra y Asturias le activaron sus recuerdos, que mi cercanía fue la cuartada a sus emociones…?
Al despedirme, me acerqué a él. Le hablé... Y le di un beso. Me miró. Le miré. Me agarró del brazo y me acercó aún más a él. ‘Gracias a ti hombre, gracias a ti’, me dijo sonriendo y en complicidad. Aquel hombre que nació en Argame hoy cumple cien años. ¡¡Felicidades don Vicente, felicidades!!

don vicente

La voz
Proyecté en ella, la dueña de esa voz, lo que por momentos anhelo. Sentía cada palabra en susurro. Esos susurros que me desarman y me derriten el corazón. Su respirar, sus risas, su acento, su complicidad… No sé si era magia, o su voz mágica.


En Buenos Aires a 22 de junio de 2006