martes, 5 de diciembre de 2006

en el Ecuador del mundo

El viaje
Tres semanas en Ecuador da tiempo para ver mucho y también para posponer para nueva ocasión otros atractivos. Para la inmensa mayoría de la gente, Ecuador es sinónimo de las Islas Galápagos pero afortunadamente, el país tiene varios puntos de interés; la selva, la cordillera andina con sus volcanes y la costa del pacífico. En apenas seis horas se puede pasar de estar paseando por la playa a hacerlo en la selva amazonas.
Ecuador es un país con un alto porcentaje de población indígena lo que le confiere un colorido en artesanía, cultura, tradiciones… muy bonito.

caña

La gente de la sierra es la que vive en peor condiciones. De esta zona se nutre básicamente la emigración ecuatoriana. Es imposible no encontrarte con alguien que no tenga un familiar en España. Os recuerdo que los ecuatorianos son la colonia de emigrantes más numerosos en nuestro país.

Ibarra

Hace unos días hubo elecciones presidenciales aquí. Yo como la mayoría de la gente, estoy esperanzado de que el nuevo presidente, Correa, suponga un punto de inflexión a favor de los excluidos de siempre. Algunos de los votos que obtuvo, se los debe a mi labor de proselitismo entre los indecisos. América Latina se mueve, se transforma.
Los autobuses son de poca comodidad. La gente, básicamente, cordial pero bastante informal. La moneda que se usa es el dólar americano lo que le convierte en un país más caro respecto a sus vecinos. Dormir en un sitio normalito puede llegar a valer en torno a los 6$. Una habitación individual en hotel de cinco estrellas, 70$. Comer en puesto de la calle, 1.5$.

chola

Tras cruzar la frontera, llegué a Ibarra, en pleno territorio andino con valles repletos de tierras de cultivo y donde la presencia de población indígena, negra y criolla confiere al entorno una destacada y rica variedad cultural y de tradiciones. La vecina y famosa ciudad de Otavalo acoge los fines de semana uno de los mercados quizá más coloridos del mundo.

Mercado de Otavalo

Allí me encontré de nuevo con el turismo extranjero de masas. Artesanías para el turista y alimentos de la zona para los locales, recrean un mercado muy atractivo… a pesar de la cantidad de extranjeros.
Quito es una ciudad muy bonita por la estructura y arquitectura colonial y por la barroquismo de muchas de sus iglesias. Quito fue la primera ciudad en declararse Patrimonio de la Humanidad. Es imperdible.

Quito

Baños es el típico pueblo que en todos los países existe destinado al turismo de aventura; rafting, mountain bike, ascenso a volcanes, canoning, etc.

baños

Desde Riobamba, en plena sierra, sale un tren (repleto de extranjeros) que transcurre por tierras de cultivo y ante la atenta mirada de la gente, población básicamente indígena.

Tren de Riobamba

La mayor parte de los turistas, se acomodan en la parte superior del vagón, expuestos al sol o a la lluvia. El recorrido es un tanto aburrido aunque si como fue mi caso, el tren descarrila entonces la actividad resulta más emocionante.



En el Parque Nacional de Sangay me fui a reponer fuerzas en la montaña en compañía de Andoni, un vasco de Hondarribia muy agradable. Aunque el tiempo no fue el mejor, el sitio que visitamos, los Altares, es bastante bonito. Cuando la compañía y el entorno, es óptimo, poco más se puede pedir.

Hacia los Altares

En Guayaquil completé mi último capítulo sobre centros asturianos en tierras de la América Latina del sur. Marian y José Ramón me ayudaron en todo. A estas alturas y después de lo que estoy comprobando, de nada habrá servido este proyecto pues ni el Principado ni otras entidades parecen mostrar interés. Tiempo al tiempo y ya me encargaré en tiempo y forma, de poner a cada uno en su lugar.

Guayaquil

También en esta ciudad me volví a reunir con Sami e Ingrid, dos chicas que conocí en Quito en el concierto de José Luis Perales. Aunque mis obligaciones no me dejaron mucho tiempo, su guía, su amabilidad y risas hicieron que mi estancia fuese muy agradable.

Guayaquil 1

En cuatro días me recorrí la mitad de la costa del Pacífico ecuatoriana, una costa en que me agradó ver pueblos muy pesqueros, hecho que alegró a mi estómago.

Puerto López

Durante dos noches tuve la fortuna de dormir en el que ha sido considerado como el mejor ecologde del mundo este año, Alandaluz.

alandaluz

No sé si es para tanto pero el lugar muy bonito. Me dieron una cabaña a menos de cien metros del mar. Por la noche, sensación impresionante esa de estar tan cerca de un mar tan bravo como ese.
Cuenca y Loja al sur de Ecuador poseen una arquitectura colonial muy bonita.

Loja

Cuenca es imperdible.

cuenca1

Y tras tres semanas sin descanso aprovechando el tiempo al máximo y con nulo tiempo para actualizar la web, dejo atrás Ecuador, un país sin sobresaltos, tranquilo y bastante entretenido.

Manta

La invitación (ir-)renunciable
'Antonio, ¿te quieres venir a las Islas Galápagos con un grupo de periodistas?'. Cuando a uno le plantean tal ofrecimiento, tratándose de Galápagos, con todo pagado y con el privilegio de periodista… uno no puede rechazarlo bajo ningún concepto salvo que las fechas coincidan con el viaje de tus padres. Ese es mi caso, mis padres vienen a viajar conmigo por Perú en las mismas fechas del viaje al que fui invitado. ¡¡Qué casualidad!!
Un viaje a Galápagos desde Ecuador, vale como media 750€ (avión+recorrido en barco por el archipiélago durante cuatro días).
Ojala María Isabel, nunca me hubiera lanzado esa invitación. ¡Jamás!

Sangay

La cifra
Mi cámara de fotos acaba de superar los 30.000 disparos, pero no llega a la tercera parte, las fotos seleccionadas. Será una tarea compleja la de seleccionar medio millar para la proyección audiovisual. Nacho, vete preparando para ayudarme en la selección. ¡¡Te necesito, amigo!!

cuenca2

El momento
Con la mosquitera rodeándome para evitar impertinente compañía, me acomodo sobre el colchón de turno. Sin exigencias, le otorgo el visto bueno. Más exigente soy con la almohada. Demasiado baja. Hago el doblete con la sábana superior sobre el edredón. Siento un lógico olor a humedad fruto de la cercanía al mar. Hoy no preciso de usar tapones para dormir. El lugar es idílico. Apenas a unos metros de esta cabaña hecha a base de caña de bambú, las olas del Pacífico golpean sobre la tierra del litoral ecuatoriano.

Costa del Pacífico ecuatoriano

Hace un mes que las ballenas regresaron a las aguas frías de la Antártica tras aparearse y procrear en estas aguas más cálidas. Por más que las perseguí, allá por donde paso, acaban de marcharse.
Siento el estómago un tanto vacío. El arroz con marisco es pasado simple a estas horas de la media noche.
La oscuridad de la habitación no me impide disfrutar del momento. Un momento confeccionado a base del sonido de las olas, de la sensación de sentirme en el lugar adecuado y del recuerdo de los que siento vuestro aprecio y cariño. El momento es discreto, de aquellos en los que uno respira tranquilo ante la belleza del bienestar.

Frontera del Ecuador y Perú, a 3 de diciembre de 2006