lunes, 18 de diciembre de 2006

tras los pasos de los Incas y de los de mis padres

El (re-)encuentro

Mamá, papá y la llama(tiva)

Lo había previsto todo. Lo tenía planificado desde hacía tiempo; la foto, el lugar, el abrazo... Pero llegaron antes que yo lo hiciera. Apenas acababa de traspasar la puerta del aeropuerto internacional de Lima cuando vi a mi madre correr hacia mi. Once meses habían transcurrido desde aquella inolvidable despedida en el aeropuerto de Madrid. Aquel abrazo y aquellos lloros debieron ser similares a los de las madres que despiden a sus hijos antes de marchar a la guerra. Ahora nos abrazábamos de alegría (tras la batalla). Mi padre traía una sonrisa de tamaño similar a la maleta rodante que transportaba. ‘No te veíamos y fuimos a información a pedir que anunciasen tu nombre por megafonía’. Menos mal que mi padre detuvo el aviso a tiempo evitando así ser encontrado como niño (de 35 años) perdido en la playa…
En la maleta; escasas fotos de mis sobrinas e insuficiente (para mi gula) jamón, chorizo, lomo, mazapán…

Concurrido Machu Picchu

El viaje
Mi primer día en Perú, fue estresante. Hasta llegar a Lima, tuve que conectar varios autobuses siendo lo peor que aquí cada compañía de autobuses tiene su propia Terminal lo que te obliga ir de una a otra para realizar la conexión. Pronto sufrí la típica ‘amabilidad y honestidad’ de los taxistas. Que me perdonen las excepciones honradas, pero es éste un colectivo que odio de manera generalizada.
De camino a Lima, paré apenas unas horas en Trujillo, ciudad monumental por su arquitectura colonial propia del ostentoso estilo que se creó durante el Virreinato del Perú gracias a las riquezas que los españoles encontraron en el territorio de los Incas.

Trujillo

Lima es una ciudad gris, sucia, desordenada, caótica. El selecto y exclusivo barrio de Miraflores es el espacio y reducto de la gente acomodada e, irónicamente, uno de los mejores sitios que hay para comer en el mundo. No conozco ciudad alguna tan importante como Lima, que poseyendo costa y acceso al mar, viva a espaldas de éste. En cualquier otra parte, el litoral sería una zona atractiva. Aquí no. En muchos casos, llega a ser un vertedero. La Plaza de Armas es un ejemplo evidente de lo que tuvo que ser el esplendor de la época colonial.

Lima

Apenas hora y media en avión separa Lima de Arequipa, segunda ciudad en importancia del país por lo histórico y lo económico. Es denominada como la ciudad blanca pues las construcciones coloniales están realizadas en sillar, una vistosa piedra volcánica de color blanco muy abundante en la región.

Arequipa

Cerca de Arequipa está el Valle del Colca situado a más de 4000 metros de altura. Sobre el río Colca se levanta el famoso Cañón (segundo más profundo del mundo por delante incluso del Grand Canyon). El mirador de la Cruz del Cóndor es el punto de mayor profundidad –dicen que más de 3000 metros- y desde donde puede verse cóndores volar. En el valle, la población indígena mantiene a pesar del masivo turismo, sus tradiciones populares, sus formas de vida y las formas de cultivo (a base de terraza artificiales hechas con paradores de piedras sobre las laderas de las montañas).

Cañón del colca

Puno es la puerta principal de acceso al Lago Titicaca, el lago navegable más alto del mundo.



La visita estándar y más atractiva al lago, es la visita a la Isla de los Uros, una isla flotante (habitable) a base de hierba de totora. Con esta hierba construyen sus barcos, casas y artesanías. Interesante, necesaria visita pero excesivamente turística. Taquile es la otra isla que se visita. Es una isla donde se mantiene el sistema de cultivo inca y donde sus habitantes aún visten coloridos tejidos. Imprescindible dormir en ella para observar los impresionantes atardeceres.

Lago Titicaca

Cusco, antigua capital de los Incas, es la ciudad colonial por excelencia. Tiene muchísimo encanto. Los turistas sortean como pueden un tráfico caótico. Los alrededores de la ciudad, cuentan con importantes reductos arqueológicos de la época Inca.

Cusco

Sobre el Valle Sagrado, los Incas establecieron numerosos asentamientos aprovechando la riqueza que les proporcionaba una fértil tierra. En la actualidad, en esta zona se siembra el maíz blanco.
No puedo resistirme a expresar mi crítica respecto a la caótica organización existente en las actividades turísticas (City Tour y Valle Sagrado) que se llevan a cabo desde Cusco. La peor que conozco en el mejor sitio posible. Todas las agencias tienen el mismo recorrido al mismo tiempo por lo que los atractivos son ocupados a la vez por todos los grupos lo que hace caótico la visita. Sinceramente lamentablemente. Y aquí no hay excusas que valga de ‘tercemundismo’.
Machu Picchu es increíble. Seguramente el lugar que más me ha llamado la atención en este viaje y donde más he tomado conciencia de mi condición como viajero. La vulgaridad de mis palabras podrían enturbiar tanta majestuosidad. Y yo estaba allí con mis padres.



La (lamentable) Historia
Qué sabiduría la nuestra, la de los españoles, que avasayamos a dos de los pueblos más ricos culturalmente hablando de la Historia. A los árabes los expulsamos y a los Incas los exterminamos. Pudiendo haber sido una buena mezcla de ambos, no aprendimos nada. Nada de nada.



La encuesta
Esperando el avión de vuelta a Lima, no recuerdo cómo llega hasta mi mano una encuesta por Internet sobre los sitios más atractivos del mundo. De aquellos 22 destinos (de los que tan solo conozco seis), el más valorado era Machu Picchu con gran distancia sobre el segundo, la Alhambra de Granada. Pero lo que más me llamó la atención es que mi Toledo no estuviese entre ese listado. Como siempre, las encuestas no reflejan la realidad.

tradiciones populares en el Valle del Colca

La anécdota
Un cambio de planes sobre la marcha, nos obligaba llegar a Puno desde el Valle del Colca. Una intersección en medio del altiplano, era el punto donde el autobús de la agencia nos dejaba y desde donde teníamos que tomar el primer bus que pasara. Desde el momento que sugerí el cambio de planes, se generó la preocupación. Mi padre callaba mientras mi madre intentaba convencerme de lo contrario. La única preocupación que tenía era el tiempo que estaríamos esperando en aquel inhóspito lugar por el primer autobús. Era un día festivo y la gente no se ponía de acuerdo con la frecuencia de paso. Para mi era algo habitual pero para mis padres esa incertidumbre en ese lugar, parecía ser lo más parecido a una gran aventura.

venta en la Cruz del Cóndor

‘Afortunadamente’, nada más descender del transporte de la agencia, un autobús con destino Puno, llegaba. Cuando lo vi acercarse, pronto pude comprobar que no era ni mucho menos el tipo de autobús que esperaba y deseaba para mis padres. Mientras guardaba aquella llamativa maleta de mis padres, era objeto de la mirada atenta de los pasajeros que sacaban sus cabezas por las ventanas abiertas del vehículo. Cuando subí al interior, un olor desagradable me abofeteó. Mis padres encontraron lugar en la penúltima fila, delante de una señora que lucía llamativos rulos en su cabeza y al lado de otra señora que se extendía en todo su esplendor voluptuoso. Pronto me di cuenta de la escena y no pude contener la risa de ver a mis padres en medio de aquella escena. Superlativa ya fue la carcajada a ver a mis padres con su respectiva toallita de manos, escapando del olor. No pude atisbar en mi madre ni una simple sonrisa, todo lo contrario ‘a partir de mañana quiero saber el itinerario, sino me vuelvo para Lima’, me reclamaba mi madre mientras evitaba apoyarse en el cabecero de su asiento. ‘¡¡Un poco de aventura mamá, no te cabrees, mujer!!’

observando el Cañón del Colca

En un punto intermedio, el autobús se vació en gran parte. Les sugerí irnos hacia delante para así huir del cada vez más degradado olor que provocaba las continuas visitas al contiguo baño del autobús. Lo descartaron por evitar entrar más en contacto con aquellos asientos. Mientras atardecía y contenía la risa, yo fotografiaba desde mi asiento el entorno de aquella calle tremendamente transitada y en la que el conductor del autobús no terminara de mear sobre la rueda delantera izquierda. De repente, y entre disparo y disparo veo que un señor acaricia a mi padre ante la incredulidad de éste. Al presenciar la escena, me dirigí hacia él hasta que me di cuenta que era un borracho que tomaba el asiento de la mujer de rulos. De nuevo no pude evitar la carcajada –la misma que me sale ahora mismo- al ver a mis padres con cara de incredulidad. A los pocos segundos nos mudábamos a los asientos delanteros. La cara de enfado y los suspiros de resignación de mi madre contrastaba con la mía risueña y mis carcajadas silenciosas.
Siendo sincero, no recuerdo haber subido a un autobús que estuviese en tal mal estado como estaba aquel. ¡¡Fue el destino, mamá, el destino!!

Zona agrícola del Machu Picchu

El agradecimiento
Aunque ya tendré mejor ocasión para hablar de ella, no puedo dejar de pasar esta primera ocasión que me brinda mi viaje, para agradecer a Gracia la invitación a ‘ocupar’ su casa/palacete en su ausencia que nos hizo a mis padres y a mi.
Decirte Gracia que aquí estoy atrincherado y que ni los GEOS me van a sacar de tu habitación, de tu cama/plaza de toros, de tu mesa de trabajo con acceso a Internet, de tu ático con vistas al pacífico… Y como todo tiene su precio, el mío es una de tus fabadas y esa tortilla de patatas que me tienes prometido desde hace ya tiempo. Cualquiera diría que no nos conocemos… Millones de ‘Gracias’ harían falta como tu.

MAchu Picchu

La (otra) despedida
Mis padres se marcharon. Pero antes de irse se han preocupado estos días de alimentarme bien, a todo ‘capricho’. Me quedo más limpio e incluso más guapín. Les he escuchado hablar con pasión de sus nietas, mis sobrinas.
Espero que salvo la ‘anécdota’ del autobús, hayáis disfrutado –a pesar de los contrastes- de unos de los viaje más ansiados por gran parte del mundo. Estar en el Machu Picchu con vosotros ha sido una de las sensaciones más especiales de este viaje.
Aunque era tu propósito mamá llevarme con vosotros de vuelta, espero que me sigas fielmente por la ruta que aún me resta por hacer por este continente (en mejores autobuses que aquel en que viajamos). Las nuevas lágrimas al despedirte, atestiguan que me seguirás, junto a papá, con preocupación pero también, y aunque no lo digáis, con orgullo. El mismo que siento yo al sentirlo.

Adiós Papá & Mamá

Lima a 18 de diciembre de 2006