lunes, 31 de julio de 2006

historias e historietas en medio del Brasil

El viaje
Treinta y seis horas y dos noches en autobús. Eso me supuso llegar de Río de Janeiro a Bonito, al oeste de Brasil, en el estado del Mato Grosso do Sol. Entre medias, parada en Ouro Preto, quizá una de las ciudades más bonita que yo conozca.

Ouro Preto

Ouro Preto, Patrimonio cultural de la Humanidad refleja fielmente el estilo colonial portugués. Aunque apartado de los principales focos turísticos del Brasil (seis horas de Río), merece la pena trasladarse hasta allá. ¡Gracias amigo Flavio por la recomendación!

Ouro Preto 1

Desde allí, llegué a Bonito, el punto de referencia ideal para los amantes del turismo ecológico y las actividades al aire libre, especialmente las acuáticas. Las aguas cristalinas que posee la zona, permite el ‘snorkeling’ entre peces y la vegetación.

Bonito - Balneario Municipal - Acuario Natural

Gracias a la Secretaría de Turismo de Bonito, a los operadores locales y al buen oficio de Janaina, tuve la oportunidad de disfrutar de los principales atractivos; snorkeling en distintos ríos, dos rapel verticales (uno de ellos de 72 metros en el interior de una caverna), paseos entre saltos de agua…

Absolutamente recomendable. Cuando vuelva a España, me dedicaré entre otros proyectos a ofrecer por Internet destinos de interés como este y que son desconocidos para los españoles. ¡¡Escuchadme!! (Por cierto, quien quiera o sepáis que quiera ir a la Argentina que se ponga en contacto conmigo antes de comprar nada para contarle lo que por Internet no debo).

Bonito - Abismo

Orlando dice:
‘Si bien trasmites muy bien lo que ves y lo que sientes, yo incluiría un poco de vida amorosa más allá de las familias que te reciben. Creo que te vendría muy bien que te enamoraras en algún lugar y te detuvieras, al menos unas semanas, de lo contrario el público va a entrar a dudar de tus sentimientos que empiezan y terminan tan rápido. Ese estilo es patrimonio de los norteamericanos’.
¿Yo cómo los americanos??? Que me dijese eso mi amigo psicoanalítica desde Buenos Aires, me preocupó.
De inmediato me puse manos a la obra pero ella misma impidió que quedase varado en Bonito entre sus brazos. Fabiana; belleza discreta, simpatía y desconfiada … todo en uno.

Bonito - boca da onça

Mi hermano Iñaki dice:
‘Te adjunto fotos y mini vídeos de la boda en la que estuve el sábado en Madrid. Por cierto, me encontré allí a Ángel Luís y toda su familia’. Si mi vida hubiera seguido el guión que junto a ella misma escribí, yo hubiera estado también felizmente en esa boda escuchando asombrado el sonido singular de esa gaita asturiana en honor al novio junto a mi hermano Iñaki, mi amigo Ángel Luís y su prima, la persona con la que compartí mi vida durante casi ocho años. Un final inesperado en el guión, agotó para siempre –estoy convencido- mis capacidades de sufrimiento y dolor por cuestiones del querer.
Aquella situación me llevó a dejar todo en mi Toledo (familia, amigos, trabajo, estabilidad…) y me condujo en un órdago a Asturias… a donde llegué con ella en alma y casi en cuerpo entero.
Mucho tiempo pasó hasta que derramé la última lágrima por mí. Y varios años los que tuvieron que transcurrir hasta que llegó el día (que no recuerdo) en que no la hiciese presente en mis pensamientos.
Dicen que no hay mal que por bien no venga. Aunque no creo que sea una máxima que normalmente se cumpla, en mi caso, así ocurrió. Con la perspectiva que otorga el tiempo pasado (y el dolor cicatrizado), acepto el precio (elevado, eso sí) que tuve que pagar para disfrutar durante los últimos siete años de un vivir lo más parecido a lo que creo debe ser la felicidad.
Ahora que me mezo en esta hamaca y obligo al sol del mediodía a regatear entre ramas y hojas para llegar hasta mí. Ahora que la música (que nunca falte) suena al compás de chicharras, ranas, pájaros. Ahora aquí, en medio de la nada de Brasil y lejos, muy lejos de aquella boda y de ella…, siento un escalofrío que me estremece todo al pensar que si aquella llamada y aquella frase que aún hoy en día sigo sin creer; ‘Toñín, ella está con otro’ no hubiera existido, no habría llegado a Asturias y mucho menos a este viaje… ¡¡Qué escalofrío!!

Gruta do Lago Azul

El protagonista
A escasos kilómetros de Ouro Preto, en Santo Antônio do Leite, Manuel decidió instalarse tras una intensa vida (de aventura). Formó familia y creó con el tensón que da la constancia, su ‘Capricho Asturiano’ (www.caprichoasturiano.com.br).
Desde Mier, en el concejo de Peñamellera Alta, y con 21 años huye del servicio militar y escapa a México desde donde inicia un peregrinar por América Latina. Sin papeles, prófugo, es deportado de país en país. Vive en el desierto, en playas, desciende en solitarios ríos del Amazonas, recorre en yate las islas del caribe, vive vendiendo piedras en Perú… Por temor a trivializar su historia, será mejor esperar a que termine el libro que está escribiendo para conocer de buena pluma su vida durante ese periodo de aventurero.
Despreocupado en las formas pero atento a las necesidades de su clientela. Su sombrero de paja cubre sus cincuenta años pero apenas su cabello. El bigote descuidado y la barba de varios días, le confieren un aspecto desaliñado propio del aventurero de verdad. Sabe de lo que habla y habla como si escribiese uno de sus numerosos libros. Así es Manuel, un hombre interesante.

Manuel, la aventura hecha hombre

El Manuel aventurero, es realmente el prototipo de aventurero, de explorador, de vividor (en el mejor sentido de la palabra) al que me gustaría imitar. Por su arrojo, por su iniciativa, por su vitalidad, pero sobre todo, por haber sacado ya partido a su vida…
“Sabes Manuel, hay gente que me admira por haberme lanzado a esta experiencia. Y yo me siento orgulloso también pero ahora aquí, en frente de ti y de tu historia, me siento tan insignificante…”. “Pero eso es normal. A mi también me ocurre. El otro día sin ir más lejos, llegó aquí precisamente un asturiano. Charlando con él, me contó que pasó gran parte de su vida trabajando como mercenario en África. Me estuvo contando cada cosa que me dejó fascinado. Y pensé, ‘joder, qué vida más apasionante’”.
Lamentablemente sigo descubriendo fascinantes maneras de sacar partido a mi vida. Cada una de ellas es una nueva agonía que me impide disfrutar con racionalidad del presente. ¡¡Vivir sola una vez?? ¡¡Qué gran putada!!
Mi mayor ilusión cuando sea mayor es ser un vividor. Vividor; (adj. calificativo). Dícese de la persona que saca partido a su vida.

La pregunta
¿A quién coño envidiará ese mercenario asturiano?

En Bonito a 23 de julio de 2006