miércoles, 1 de marzo de 2006

por la carretera austral

A Fátima, por su incalculable apoyo en situación 'in extremis'.


Después de abandonar la Isla de Chiloé en barco con dirección a la tierra firme del continente, llegué a Chaitén, punto de partida para uno de los grandes hitos de mi viaje, la Carretera Austral. Ésta tiene una longitud de más de 1240 kilómetros hasta finalizar en Villa O'Higgins. La carretera, de ripio, fue construida entre 1976 y 1987 por el ejército chileno y bajo mandato de Pinochet. Se conseguía así por un lado asegurar la soberanía chilena de la zona y, por otro, establecer una vía de comunicación –antes inexistente- de una amplísima parte del territorio nacional habitado sin embargo por aquel entonces por tan solo 68.000 habitantes, en su mayor parte colonos que de manera admirable se implantaron durante la primera parte del siglo XX por la Patagonia en lugares de difícil acceso y en búsqueda de nuevas oportunidades.




La ruta atraviesa una de las zonas más accidentadas del mundo; fiordos, glaciares, lagos, selvas vírgenes, acantilados, valles, bosques… lo que convierte el recorrido en un espectáculo visual impresionante.

carretera-austral-A

La manera más habitual de recorrer la carretera es con vehículo propio aunque conducir sobre ripio es bastante peligroso y más cuando se hace en gran parte sobre precipicios considerables y sin protección. Ciclistas también hay unos cuantos que tardan como un mes en hacerla.

ciclistas

Realizarla como yo en transporte público es prácticamente imposible a no ser que consideres el coche de los demás, vehículo de utilidad pública. Es casi imposible casar las distintas conexiones de buses y barcazas lo que te obliga a realizar dedo para moverte. No es difícil que te paren los pocos coches que pasan si te lanzas de cabeza a la carretera a su paso y con marcado acento español pones cara de desamparo. La camiseta por dentro, una posición elegante a la par que interesante, un gesto inequívoco de súplica… no son siempre efectivas. En una ocasión tuve que esperar hasta tres horas para encontrar un coche que se dirigiese al mismo destino que yo.

carretera-austral-B

Según vas avanzando hacia el sur, la infraestructura como el flujo de coches y personas se reduce. Además las oficinas de turismo cuentan con información en el mejor de los casos incompletas cuando no absolutamente errónea. Ante este panorama no he podido disfrutar de los alrededores de la carretera que me habían aconsejado. Al menos, conseguí desviarme 80 km. para llegar al pueblo de Futaleufú, con objeto de descender en rafting el río de mismo nombre y que es uno de los más bravos del mundo. La experiencia fue increíblemente excitante.

rafting

Actualmente, la Carretera Austral supone un gran atractivo turístico hasta la mitad de la misma. Pocos son los que la recorren en su totalidad hasta Villa O'Higgins, cerca del Campo de Hielo Sur y próximo a la frontera con Argentina. A punto de concluir la temporada alta que supone el verano, apenas han llegado 1.500 personas. Bastantes menos son los que cruzan la frontera. Para cruzar la frontera con Argentina y llegar a El Chaltén, el pueblo más cercano habitable, hay que cruzar dos lagos en barcaza y recorrer 20 km a pie, en bici o a caballo. Uno de los lagos, sólo tiene tránsito dos veces a la semana. Mañana me dirijo hasta allí.

glaciar

Villa O'Higgins cuenta con apenas 500 habitantes, y a pesar de contar con acceso por carretera desde 1999, se encuentra bastante aislado, de hecho hasta aquí solo llegan dos autobuses a la semana en verano y uno en invierno. Comparte con Caleta Tortel aislamiento que no singularidad pues éste pueblo está suspendido en una ladera y utiliza como medio de paso pasarelas de maderas muchas de ellas sobre el agua del lago. El suministro de alimentos en estos pueblos es deficiente y de ahí los elevados precios que aquí tienen. Es ésta una situación que se va acrecentando según vas descendiendo por los escasos núcleos habitados por la ruta.

Tortel

Por todas estas adversidades siento como un éxito haber finalizado la Carretera Austral. Y gran parte de este regocijo que siento en este momento se lo debo a Fátima, española que trabaja en Santiago de Chile, que sin apenas conocernos, me prestó su apoyo y dinero (mucho más que del que le había pedido) cuando en el último banco existente en la ruta y teniendo por delante unos diez días sin infraestructura, la VISA no operaba. ¡A ti y a tu marido, infinitas gracias Fátima!
¡Porque somos del Atleti!
Se terminó la ruta austral. La próxima vez, en bicicleta. ¿Alguien se apunta?

Villa O'Higgins, a 24 de febrero de 2006.